Para entender como viene la cosa
Antes de empezar con este pequeño artículo, debo sincerarme: una sola vez en mi vida fui a Mc Donald, y fue el mismo día que tomé la comunión. ¿Demasiado para un día verdad?
Sin embargo, cada vez que uno va al centro de la ciudad, caminando por la Peatonal Córdoba, siente en sus espaldas la brisa neoyorkina, tan poblada de casas de Mc Donalds por todas partes, y Rosario no ha sido la excepción.
Por ende, estas casas de comidas rápidas se han transformado en un universo creador de valores y significados propios, siempre apuntando a defender las virtudes del occidentalismo, incluso en uno de sus momentos más críticos. Esa defensa de la visión occidental imperialista se realiza a través de un conjunto de símbolos que rozan lo icónico transformado en mito. Aquí pasamos a nuestro primer punto de análisis: El mito icónico.
El mito icónico: la mac realidad y su construcción ideológica
La peatonal Córdoba es siempre una de las calles más transitadas, es como una gigantesca pasarella que sintetiza la gran parafernalia rosarina, y entre tantas, allí se encuentra el enorme, el único, el no-lugar, el desarrollo imperialista culinario: el Mc Donalds, o como lo denomina la terminología lumpen, el mac.
El Mac es la apropiación de significado que atribuyen las adolescentes sobre la totalidad del Mac Donalds, es decir, en otras palabras, el mac es su realización: el mac es la parte del lugar que les pertenece, el mac es como su casa, el mac es diversión, el mac es un universo paralelo, el mac es Rosario, el mac es el país, el mac es el mundo divido entre los que habitan ese mac y los que estan afuera haciendo la cola para entrar o los que estan mirando por el vidrio, excluidos de la realidad mac. El mac es la reducción de la sociedad en una hamburguesa de queso doble, triple, cuadruple o vaya a saber cuantos pisos más de pan y carne aguanta sin antes colapsar como dos grandes torres.
Todo lo que se encuentre dentro de las cuatro paredes del Mc Donalds se transforma en el mac, en un universo cargado de representaciones icónicas e ideológicas, y todo lo que se encuentra afuera del no-lugar, simplemente es abstracto, no tiene valor, es la continuación del zoólogico diario de la ciudad.
De todas formas, la construcción arquitectónica del Mc Donalds de calle Córdoba permite observar desde afuera, sin la necesidad de ingresar a consumir, a través de sus enormes y brillosos vidrios la realidad mac. Debido a los valores del Señor Mc Donalds, tenemos acceso visual a todas las realidades posibles que allí dentro se realizan, pero solo vemos los que los vidrios dejan que observemos. No vemos todo, solo vemos una parte; vemos, en cambio, la realidad mac y su construcción icónica.
Es muy contundente eso que vemos desde el afuera, desde lo abstracto, porque las imagenes nos abstraen, son tan violentas, coloridas y tan despojadas de corporeidad que nos absorben, nos dominan por completo, nos atan de pies y manos. Amarillo, rojo, un payaso con grandes zapatos, pelo de colores, una risa de psicopata pero al mismo tiempo de bienvenida, la comida como sinónimo de felicidad, de amor, de diversión asegurada, de entretenimiento, esa idea fetichista de la felicidad total encerrada en una caja de cartón pintada con varios colores, cercanas al delirio del arte pop, un mundo psicodélico, todo se vuelve tan narcotizante, todo se vuelve mercancia, todo se vuelve tan miserable.
Sin embargo, la ideología del mac se transforma en un receptáculo mercantilista cuando la cajera te ofrece aumentar el combo por 50 centavos, lo cual es la prueba irrefutable que el capitalismo ha calado hondo en las más mínimas expresiones sociales: ya no se trata de ir a comer una hamburguesa, sino que además, también te ofrecen "seguir gastando": por un par de monedas más te llevas papas fritas, una gaseosa o un helado. No se trata de ir a comer solamente una hamburguesa y disfrutar de su sabor a mostaza, sino de aprovechar las promociones, diseñadas para que gastes y consumas, gastes y consumas, observes, te guste y compres; todo se transforma en un erótismo bizarro, todo se vuelve tentador en el mac, si hasta las cajitas felices te miran de reojo. Ya no se trata de que comas una hamburguesa, atragantes con la ideología.
Solidaridad social-ecológica: lavando culpas con detergente y agua caliente (pero no mucha, para no derrochar el agua y salvar el planeta)
En su página web, Mc Donalds Argentina nos invita a conocer sus "compromisos con el medio ambiente" y detalla sus cuidados ecológicos:
Mc Donalds siente que tiene una responsabilidad especial para proteger nuestro medio ambiente para las futuras generaciones. Nos damos cuenta que en el mundo de hoy,
Un lider de los negocios debe ser un líder ambiental.
Nuestro compromiso y comportamiento ambiental se guía por los siguientes príncipios:
Reducir: Tomamos acciones sobre el peso y/o volúmen del packaging que utilizamos. Esto puede significar eliminar packaging y hacerlo más delgado y liviano, cambiar los sistemas de fabricación y distribución, adoptar nuevas tecnologías y usar materiales alternativos. Estamos en la contínua búsqueda de materiales que sean ambientalmente preferibles.
Reciclar: Estamos comprometidos al uso máximo de materiales reciclados en la construcción, equipamiento y operaciones de nuestro restaurante.
Reutilizar: Implementamos materiales reusables, cuando es posible, dentro de nuestras instalaciones y sistemas de distribución, siempre y cuando no se comprometan los estándares de seguridad e higiene, servicio al cliente y expectativas, y no sean contrarrestadas por otros intereses ambientales y de seguridad.
Lo que leímos anteriormente es todo un manifiesto del nuevo carácter imperialista del siglo XXI( algo ya nos había adelantado Green Peace y su forma de operar hace tiempo como una ONG que atentaba en contra del desarrollo de las naciones latinoamericanas), pero esta es la prueba cabal del novedoso yugo imperial al que nos subordinan estas empresas foráneas a través de la eco-ideología: "un líder de los negocios es un líder ambiental".
Esa idea del "libre mercado responsable" como etapa superior al neoliberalismo irracional, tras décadas de desguace del Estado y continuadoras de un capitalismo predador en cuanto a los recursos naturales, sin ninguna ética y moral más que la de su bolsillo, hoy parece sintetizar la idea maniqueísta de una empresa privada, que hace un uso responsable de la ecología por medio de la teoría anglosajona de las "3 R" (reducir, reciclar, reutilizar), que en realidad no son más que espejitos de colores que nos vienen a traer, ya que estas colonias de la comida rápida revientan nuestros recursos, destruyen nuestro medio ambiente y las tres R nos quedan a nosotros, pero no como una política ambiental, sino como una consecuencia de la violenta e indiscriminada utilización de nuestros recursos naturales y alimentarios.
Pero todo el "espíritu solidario" de Mc Donalds no termina allí: La Casa de Ronald Mc Donalds, que es el aparato ideológico que toma cuerpo y forma en el payaso Ronald con su risa amistosa, también cuenta con un programa de alcancias que consta en un depósito voluntario de los consumidores en, según lo explica en su página web, "beneficio de los chicos del interior del país que más lo necesitan", lo cual me hace pensar en que estas corporaciones necesitan justificar toda su explotación hacia el trabajador, toda su violencia icónica, la manera de uniformar a sus empleados, las formas de otorgar premios y castigos, los sutiles mecanismos de generar promociones para que la persona se transforme en consumidor, la fuerza predadora que ostentan, por medio de una auto-atribuida solidaridad social-ecológica.
Estos líderes de los negocios piensan "ayudar" a los niños pobres de nuestro país mediante el fetichismo de la mercancia, vacío de contenido; prestarnos a su juego demencial es propagar la victoria neoliberal!! es la victoria del Consenso de Washington!! no lo ven!! es el fin de la historia!! es el mundo capitalista mutando hacia el imperialismo saqueador!! es imponer la idea de lo privado sobre lo público!! es la defensa de la reducción del Estado e imposibilitar el acceso irrestricto a la salúd, educación, trabajo, etc, etc. Aceptar esa mentira es rendirse frente al imperialismo.
Estamos atravesando un momento histórico planetario donde se habla de cambios climáticos, desastres naturales, etc, etc, y estas grandes casas de cómida, distribuidas por todo el mundo, nos dicen que "son los líderes de los negocios", pero no solo eso, también son los líderes ambientales, porque quieren instalar la idea de que lo que "salvará al planeta del desastre inminente" es la utilización conciente de los recursos naturales a través de la fase más autoritaria de la expansión capitalista: el imperialismo. Y ellos representan ese imperialismo, los Estados Unidos. Ya no es solamente Bush invadiendo Irak, ya no es Obama celebrando la muerte de Bin Laden, ya no es la Guerra Fría, ya no son las bases militares en América Latina, a todo esto se le suma la realidad mac.
De ese mismo modo, también nos inculcan la idea que los únicos que pueden hacer frente a los "reales peligros de nuestro siglo" son los autoritarios demócratas yankis, por eso viene Mc Donalds a la Argentina, porque ellos saben como cuidar el medio ambiente, el país número uno en gastos militares, el país del premio Nobel de la Paz que quiere liquidar la cultura oriental. De ahí proviene la mac realidad, la mac ideología y la mac política, y nosotros asistimos festivos al desfile de carne, muerte y destrucción cultural, mientras nos ahoga un terrible olor a mostaza.
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